Todo comenzó cuando mi amigo Bas me dijo: – Nos vamos al Raid Gallaecia.IMG-20150517-WA0031

No me lo podía creer. Aquello por lo que había trabajado durante mucho tiempo se podría hacer realidad. No me lo creía y no me quería hacer ilusiones. Pensaba que siempre podía pasar cualquier cosa y no ir a la carrera, pero por si acaso, entrenaba lo más duro posible para llegar a tope a la prueba. Varias caídas con la mountain bike entrenando hicieron que volviese a pensar en negativo, pero, por suerte,  me levantaba después de cada caída. Muchas horas de correr, muchas horas de bici, y muchas horas de gimnasio, cosa que no disfruto, ya que me gusta la montaña y disfruto de ello. La máquina de kayak, sólo la utilizaba yo, pero ¡¡como quemaba la cochina!!

A todo esto, añadir las despedidas de soltero que me preparaban los amigos y que me prepararon tanto física como psicológicamente para este raid.

 

Poco a poco se acercaba la fecha y a dos semanas del Raid Gallaecia, bajé los entrenamientos, sin saber si habría hecho bien las cargas de entrenamientos y todo lo demás, pero algo que tenía claro es que no podía llegar sobreentrenado, que es mi estado basal, ya que mi hipermotivación puede conmigo.

 

El equipo estaba formado por Bas, que lleva muchos años haciendo raids y tiene muchísima experiencia. Lidia, que lleva una vida deportiva muy ajetreada con cada fin de semana en un punto de España. Campeona de orientación, es una brújula andante y se había estado preparando muchísimo para este evento, y Carlos, ese gran desconocido por el que todos estábamos preocupados, ya que era su segundo raid. Sabíamos que iba a ir muy por debajo de sus posibilidades, pero no sabíamos cómo iba a reaccionar. Yo cerraba este equipo de 4 componentes y  nunca me había enfrentado a nada así.

 

Salimos tarde, como de costumbre y tras un viaje muy largo en furgoneta y una parada para dormir  un par de horas, llegamos a Cuntis, pueblo donde iba a dar comienzo la gran aventura.IMG-20150517-WA0025

 

Ver a los grandes  de este deporte me motiva demasiado y siempre tengo que intentar controlarme para no quemar de más. Es una motivación demasiado intensa para mí. Es como jugar al futbol con Messi, para entendernos mejor.

Recogemos los mapas (cosa que nos ilusiona a todos) y nos ponemos manos a la obra con los preparativos, pero nos lleva demasiado tiempo y terminamos muy tarde. Entender todo el raid para que no nos falte de nada en ninguna transición, es crucial, pero también lo es acertar en la elección de ruta. Finalmente dejo al equipo ultimando los detalles y voy a descansar para poder orientar bien.

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Comienza la aventura con un trekking que duraría más de lo esperado, pero al coger la bicicleta, comenzarían mis quebraderos de cabeza. Orientar en un mapa 1:50000 con infinidad de caminos cambiados, para mí, es una tarea difícil o casi imposible, por lo que tenía que ir apoyándome en mis compañeros. Es esa sensación de que tú no eres capaz de realizar algo, pero con la ayuda de tus amigos, lo consigues. Nunca había orientado en esta escala. Tenía los deberes hechos para otro tipo de mapa, y pensé que sería lo mismo, pero no fue así.

A partir de aquí y gracias al sueño, todo se funde en mi mente y tengo recuerdos, pero no se las secciones en las que lo he vivido. Descansamos 15 minutos de siesta el segundo día, 3 horas la segunda noche tras empaparnos con la lluvia al saltarnos una sección, porque era obligatorio, otros 15 minutos la 3ª noche al lado de un molino y un camino. 3 horas la noche del jueves, otros 15 minutos en una iglesia encima de unas tumbas que había (creo que esta fue la más auténtica), y otros 15 minutos en la parada de un autobús en la que debemos agradecer a la guardia civil, que nos levantara. Suerte que habían oído de la carrera, jajaja.

Hoy, después de 3 días tras la carrera, todavía me dura el sueño. CAMERA

 

La sección de btt-trekking, daba paso a una sección de kayak titulada a fuego en nuestras mentes con el nombre de: “remad malditos, remad”, en la que disfrutamos como niños de 12 horas de kayak , la mayoría de ellas nocturnas, y unos 45 km. Bromeando, bromeando, iba pasando la noche, hasta que los primeros rayos del sol, hicieron acto de presencia.

Tomamos como referencia un puente al que teníamos que llegar, pero se resistía a ser cogido por nosotros. Finalmente, llegamos a la transición con la alegría de haber acabado un raid entero, y es que cada sección de este raid, ha sido tan larga, como una carrera normal.

 

Continuamos con la bicicleta, a la que estamos bastante acostumbrados, pero que se nos hizo durísima, hasta llegar a la siguiente transición, para saltarnos las siguientes secciones, ya que no hubiésemos llegado a la hora de corte. Íbamos cerrando el raid, no quedaba nadie por detrás nuestra, pero no se nos pasaba por la cabeza lo de retirarnos ni un solo segundo, y más con lo bien que nos lo estábamos pasando.

Durante lo que llevábamos de raid, Carlos había estado gastando bromas y nos reíamos a cada momento, sin presiones, sólo disfrutando de la carrera, sabiendo que todavía estábamos a mitad y podían pasar muchísimas cosas, cuidando la mecánica y cuidando nuestros pies, ya que el culo de alguno, ya era tarde para cuidarlo.

Además, de ayudar a Lidia y a Bas, yo también necesitaba ayuda en la orientación y pese a su corta experiencia, Carlos me  brindaba su ayuda  y me era de muchísima ayuda, tanto, que llegaba momentos en los que yo era un estorbo para su orientación.

 

El equipo sufría de falta de confianza a la hora de orientar, y era normal por la baja fiabilidad mía en los mapas 1:50000, pero nos lo tomábamos con buena filosofía y subíamos las cuestas que previamente habíamos bajado por equivocaciones. A posteriori les invitaría a un bocadillo como compensación a las pérdidas. El que la hace, la paga, jejeje. Cuando comes en estos raids, se nota que hablas más con los compañeros y estás de mejor humor.CAMERA

En la siguiente sección de bici, pararíamos 15 minutos al lado de un camino, para hacer una minisiesta y poder continuar con más eficacia. Al final de esta sección, nos daríamos cuenta de que no llegaríamos a las siguientes secciones, por lo que tuvimos que saltarnos otra sección de kayak y la de barrancos que nos hubiera apetecido muchísimo hacer. La próxima vez, apretaremos más el culo. Esto desemboco en 2 horas de ciclismo de carretera nocturno, lloviendo a cantaros para llegar a la transición donde había una parada obligatoria de 3 horas.

 

Después de estas 3 horas, continuamos con otra sección de bicicleta, en la que los caminos del mapa, no me coincidían y teníamos que estar reubicándonos constantemente.

Por fin llegamos a otra etapa que nos hacía ilusión, y es que gracias a esta etapa, algún día podré contar a mis nietos, que su abuelo en una carrera, llegó al fin del mundo. Pasamos por Finisterre y los peregrinos quedaban asombrados cuando les decías que todavía te quedaban 2 días de carrera y en esa sección íbamos a hacer 52 km. Poco a poco fuimos recortando kilómetros hasta llegar a la iglesia de un pueblo en el que dormimos sobre alguna tumba. 15 minutos después, nos despertábamos por el frío y continuábamos andando. Aquí nos reímos del susto que le dieron a Bas, subiendo una persiana en una casa.

Nuestros amigos y Jenny vinieron a darnos una sorpresa, y es que cuando llevas tantas horas de carrera, cualquier gesto te parece un mundo, y más si vienen desde Elche a Galicia a ver como realizas tu sueño. Gracias chic@s.

Más tarde me emocioné al ver la magnitud de la naturaleza de aquel lugar. Esas playas paradisiacas, esos acantilados y la fuerza del mar golpeando por todos lados. IMPRESIONANTE.

Llegamos a final de sección con los amigos del equipo “La Vivariense Roq Raid”, que los encontramos con la moral baja, pero que Carlos y su música, los animaría enseguida.

Volvimos a coger las bicicletas para comenzar la aproximación a Santiago y poco a poco fuimos consumiendo los mapas hasta llegar al fin de sección donde comenzaríamos el último trekking para llegar a meta. El ritmo bajaba por el cansancio y por la confianza de que llegábamos y finalmente, sobre las 13 horas del sábado, aproximadamente 101 horas después de comenzar el raid, el equipo de Raidermania Elx, llegaba a meta, orgulloso de haber dado todo lo que teníamos, contento de haberlo pasado genial, acordándonos de muchos amigos, de muchos familiares y sobre todas las cosas, entramos en familia, porque allí estaban aquellos que habían viajado 1000 km para ver como un equipo de mortales raidermaniacos, entraba a meta en un raid de las series mundiales, en el Raid Gallaecia 2015.

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No suelo describir las carreras que realizo ya que me gusta centrarme más en mis sentimientos, en mis sensaciones, pero en este caso, estoy seguro de que mis amigos queríais saber cómo es una carrera de este tipo, ya que ninguno de nosotros había tenido esta experiencia, por lo que he querido contarlo algo resumido. Tengo que decir que no es para nada como me lo esperaba, sino que es muchísimo mejor. Es una experiencia inolvidable en la que me quedo con momentos como los de Carlos tirando del grupo con la música puesta con unos minialtavoces. Tirando de nosotros y de los amigos gallegos que encontramos con la moral baja, pero que pronto reaccionaron,me quedo con el trabajo de equipo para acabar esta carrera que es una ilusión para todos nosotros, me quedo con las risas, me quedo con los sustos que nos daban nuestros amigos que vinieron de Alicante, sabiendo la ilusión que nos hacía esta carrera, sólo para animarnos. Es increíble la alegría que se siente después de 48 horas corriendo, cuando ves a tus amigos en un acantilado en el fin del mundo,  me quedo con el buen rollo que hemos tenido durante toda la carrera, pero sobre todo, me quedo con las ganas de más que teníamos todos tras acabar la carrera.

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Raid Gallaecia es una carrera increíble, en la que puedes pensar que estas en cualquier lugar paradisíaco del planeta. Si estás buscando el reto de tu vida, esta puede ser una buena opción.